martes, 20 de enero de 2009

EN RECUERDO DE UN BUEN AMIGO.

Santiago es la ciudad de los reencuentros; de los ángeles, de los demonios, de los lobos y los corderos: El día menos pensado, en la esquina menos extraña, en la hora más inesperada: una cara familiar emerge desde la oscuridad de la capital... Un recuerdo de infancia... un tierno amor... una promeza incumplida... todo es posible en esta ciudad de laberinto, en este reino perdido, en esta bestía incomprendida. Entonces ya no todo está desauciado, entonces vuelven a nosotros aquellos tiempos en que la ciudad era otra, en que cada calle y cada parque era una aventura... tiempos en que los amigos eran amigos y la lealtades eran lealtades... Viene a nosotros el recuerdo de nuestros viejos amores, de nuestras peleas, de nuestras borracheras y sonreimos por lo inocentes que soliamos ser. Un amigo en la ciudad son recuerdos de buenos tiempos, recuerdos de libertades perdidas y el dulce lico de no ser los únicos capacez de despreciarlo todo... Un amigo en la ciudad significa que no estamos solos ante este mundo desconocido y que existen muchos más dispuesto a escupir, bueno, porque nos gusta escupir y nos gusta joder... porque no estamos ni ahí con inveciles que se creen mejores que nosotros, porque no estamos ni ahí con inveciles con mamilas... sino que nuestro norte es amar lo que debemos amar y despreciar lo que debemos despreciar... porque ante todo está la palabra de un buen amigo... de una buena amiga... y por muy bien que lo pasemos con gente extraña, no hay nada como nuestros amigos de antaño... Aquellos que aperraban cuando había que aperrar, aquellos que metían boche y se piñaba cuanda había que ponerse graves...

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