He andado por el metro, a eso de las siete u ocho de la tarde, en Tobalaba con dirección a Puente Alto, desde Ahumada con dirección a Escuela Militar, desde Baquedano con dirección a Bella vista; Justo ahí, en ese punto donde las válvulas del proletariado son abiertas otra vez. En eso se acercan las nueve, mientras la marea humana me entrega a los vagones metálicos de la columna vertebral del gran Santiago... ¿Podría haber tiempo para leer un libro, para ser positivo?... ¡No!... estamos en Chile, el país de los ineficientes, de las muchedumbres antiliterarias, de las masas rumiantes y de los programas televisivo con putas voluptuosas; Estamos en el país más largo, arrogante e incauto del mundo... Orgullosos de su independencia, no se han dado cuenta que los ladrones políticos ya le han devuelto la mitad de Chile a los Españoles, la otra mitad a los gringos, y lo que quede, bueno, para el bicentenario será para el mejor postor... se conforman con migajas olvidadas de quiénes somos. Nosotros éramos la raza descendiente de los bravos Araucanos, el país de Manuel Rodríguez, el país de la garra del cóndor y del puma, extenuados por el calor y las largas jornadas de trabajo bancario hemos dejado que los metan el dedo en la boca, y nos hemos conformado con el orgulloso apelativo de los “jaguares de Sudamérica”- ¡¡¡ EN CHILE NO HAY JAGUARES, IDIOTAS!!!- Nuestros abuelos resistieron a todo los regímenes opresores de nuestra historia, les dieron tal paliza a la confederación Peruano-boliviana que aun se queja de lo mucho que les duele el culo, los argentinos tuvieron miedo de nosotros y nuestra crueldad e inteligencia fue temida por los mismos españoles.... Pero ellos eran los Chilenos de antaño, hoy día los Chilenos son una raza olvidada: flaites y poquemones vendido al bombardeo mediático de las partes menos pensadas del mundo -¿Qué es de nuestra identidad? ¿Quién se llevo nuestros orgullos?-El sol se coloca en el poniente de la capital. La ciudad se tiñe de ese matiz melancólicos de las ciudades que mueren... aaaaaaaa si Boudeliere estuviera aquí, descubriría que Paris no es más que un broche barato en un campo marchito.Los ojos de la gente están vacíos, han sido domesticados por los gajes del progreso... Por las ideologías propagadas por la cultura del consumismo, por la gran sociedad humana, son solo un número en los estudios de nuevas tendencias de los mercados globales, reseñas obligatorias para quién quiera un pedazo del pastel.Si nuestros abuelos lo vieran, si eso hombres fuertes vieran en que se transformo su sueño de cielos azulados…
martes, 20 de enero de 2009
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